lunes, 25 de julio de 2016

Ejemplos de como se construye una crónica periodistica

CRONICA Nº 1
PLAZA DE MERCADO SIETE DE AGOSTO

Son las 6:00 a.m., camino por la carrera 24 en busca de la plaza de mercado siete de agosto, me deparan apenas 3 cuadras, llegando a la esquina un muchacho esta entregando una especie de tarjetas un poco vulgares, carecen completamente de ética, pues son invitaciones para entrar a antros o burdeles donde venden el amor, por decirlo así porque las palabras son mucho para lo que es la realidad, pero yo no pongo atención, pues rompo la tarjeta en 4 partes y se la tiro en los pies de ese sucio muchacho, nos miramos un poco desafiantes pero el recurso no da para ser violentos ni groseros.
Llego a la plaza, veo bastante gente comprando diferentes artículos, de repente, una señora en la otra esquina grita: “llamen la policía, me robaron” repetidamente, pregunto a una de las personas que llevaba mas tiempo en el lugar sobre el hecho, y me dice que no se sabe si creer o no, pues ha sucedido unas 3 veces lo mismo y en una oportunidad mientras otra mujer distraía y llamaba la atención del público sobre un caso similar, habían por ahí varios cómplices que se aprovechaban en el momento y desfalcaban las registradoras y si no pregúntele a la señora que vende gallina y a la que vende frutas y jugos cítricos, contesto Giovanni, 5 minutos mas tarde que le pregunte el nombre. Pues que lamentable hecho, camine y pensé en el acontecimiento, mientras pedía un caldo con costilla, pan, huevos y jugo natural, doña Clemencia quien me vende el desayuno, note en sus ojos y rostro la preocupación y la desconfianza de quienes se acercan a comprarle, me miraba sospechosamente, igual la comprendí por lo ocurrido minutos antes, quise preguntarle cosas pero se hacia la ocupada, se agachaba, iba, venia, miraba, rectificaba pero eso si ni una sola palabra.
Bueno a las 6:47 a.m., me dirigí, a observar mas cosas sobre esta plaza que entre otras no es muy amplia pero si es muy comercial, hable con don José el cuál vende frutas y verduras, es uno de los negocios mas amplios, dice que sale a las 3:00 a.m., de su casa toma rumbo a Corabastos para así mismo estar a las 5:30 organizando mercado en su negocio, ya que la venta movida es por la mañana, se ocupa con 4 clientes que le piden numerosos productos, mientras la señora del lado lo mira fijamente, no parece que se caigan muy bien, pues eso lo expresa su mirada, su pune osco. Luego pongo mi mirada a disposición de los demás, y encuentro que al cabo de hora y media que llevo en el lugar la mayoría de comerciantes me miran raramente, pues pareciera que se preguntan el porque no he comprado casi nada, en tan largo tiempo, o que pretende mi presencia en este lugar tan movido y yo tan quieto? Pues la curiosidad mato el gato, de inmediato empecé a pasar por los diferentes puestos, me presente como debía y recolecte información necesaria, la plaza siete de agosto es una de las mas históricas de Bogotá, no solamente lo dice la gente también lo demuestran sus viejas estructuras, pues tiene origen cuando en años largos hablo de 60 a 80 años, esta plaza dio paso al comercio campesino, desde territorios muy lejanos venían los campesinos a vender sus productos, la mayoría lo hacían en mulas, muy pocos en alpargatas, y verdad en este sitio se encuentran muchos productos naturales del campo, el olor a suero de queso, leche, madera, huevos con yema roja entre muchos otros, tienden a hacerme encontrar con mi amado campo en medio de cuatro paredes con calles sujetas a la tecnología y la modernidad, que locura este contraste entre pensamiento, sentidos y materia, no le encuentro orden, solamente siento y percibo lo que se me hace familiar; nuevamente miro el reloj son ya las 8:50 a.m., cuando vuelvo a ver la gente me siento con mas confianza pues no ha ocurrido nada raro por mi parte, miro hacia la 68 y fuertemente veo como golpea esa linda lluvia sobre el pavimento, los carros se desempolvan y la fachada vieja del barrio se nota con un ambiente fresco de respiro natural, pareciera que todo naciera o refutara de la nada, pues nuevamente siento el dulce vivir del campo, ya siendo las 9:15, tomo mi bolsa de heno, que me encargaron mis vecinos para sus aves domesticas, me despido de las personas con que compartí este rato tan agradable y retomo nuevamente la carrera 24 hacia el norte, cuando volteo en la esquina vuelvo a encontrarme con tan peturbante muchacho que comercia el sexo mediante tarjetas, me miro pero ya no me dio a conocer su trabajo, bueno si a eso se le puede llamar trabajo, emprendí mis pasos cada vez mas largos, ya que nuevamente se sentía venir el agua con gotas raras que me avisaban en mi cabellera, lo bueno es que 5 cuadras caminando no son mucho, y menos cuando llega a la central de transportes de donde sale mi medio de transportes hacia el municipio de La Calera, subo en uno de estos vehículos y pienso como realizar la crónica a lo largo del camino, cuando me doy cuenta voy llegando miro nuevamente el reloj pues ya son las 10:17 a.m.    


CRONICA Nº 2
LAS SOBRAS DE MERCADO EN BOGOTA

Es viernes 20 de abril de 2007, son las 5:05 a.m., me encuentro frente a la plaza de Paloquemao, hay mucho movimiento, tanto por la avenida como de la gente, ingreso fortuitamente al interior de la plaza, converso con varias personas a la vez, pues mi primera impresión queda al ver una señora de unos 45 años de edad con un niño como de 10 años recogiendo comida, pero impresionante esa observación; uno de los acompañantes con los que conversaba en el momento me dijo que ese era el oficio  viernes y sábado de esa señora junto a sus 7 hijos que tiene, el que llevaba ese dia era uno de los pequeños y se llama Jorge, la señora se llama Maria, la impresión se revela cuando sus tersas manos se llenan de blanda fruta, ella un poco cochina deja develar el estado colombiano, aunque el gobierno siempre exprese lo contrario. Pasan 15 minutos, poco a poco me acerco a ella, disimuladamente le digo que la mañana esta muy fría, ella dice Humm pero en Ciudad Bolívar esta peor, entonces de inmediato descifre de donde venia, ella dice vivir en una casa que tiene un cuarto, un baño y una cocineta, donde ha parado 7 hijos, se siente muy frustrada porque esa labor no la afronta cualquiera menos una mujer abandonada, pues su supuesto marido vive con otra la cuál tiene 4 hijos del mismo. Doña Maria dice que así como ella, existen aproximadamente 130 familias en la misma condición que van a diario en busca de comida, pues el objetivo claro es encontrar entre los residuos y desechos que producen los comerciantes y compradores ala vez y que no estén dañados del todo, pues Doña Maria ofrece la mayoría de veces a sus hijos las manzanas, el plátano, la papa o las zanahorias pues “es lo único que les puedo ofrecer, ya que no puedo darles estudio” por eso vengo aquí a Paloquemao.
Desde años atrás esta circunstancia ronda por esta plaza, así como muchas otras de la capital, pues para los encargados de vigilar y corregir las imprudencias, este hecho nunca ha representado un problema fatal, por lo contrario, cooperan a mantener vidas “felices”.
Existen épocas de sobreabundancia en mercancía, pues ingresan tantos alimentos de la misma clase que son difíciles de vender o comerciar  por decirlo así entonces son arrojados a la basura, pueden pensar esto si son varias las volquetadas que se pierden? Hay mucha gente que no tiene que comer y eso lo veo hoy , por eso la guerra por comer es grande, la delincuencia, los limosneros entre otros ya no tienen a que mas recurrir, esa es la verdad de una sociedad que se preocupa de otras cosas, cosas materiales que no nos ayudan en lo mas mínimo.
Ya son las 7:22 a.m., Doña Maria prácticamente tiene llenas las 5 bolsas de lona que llevaba para llenar, sin embargo sigue revolcando, mientras yo doy una vuelta, pido un tinto un cigarrillo y pienso en esta caótica situación que nos embarga cada dia mas y mas, pues llegar a voltear las canecas para dar de comer a un ser que no tiene la culpa de la grave situación del país, es algo alarmante, no tenemos la cabeza donde la debemos poner, nuevamente regreso al lugar de  los hechos, veo que un muchacho de mas o menos 14 años se introduce dentro de ese pequeño contenedor y empieza a esculcar como desesperado, arremangado empieza a pasarle lo que encuentra a su madre una señora de 47 años aproximadamente, sus tenis un poco achacados se penetran entre las bolsas, los papeles y la comida, con su cuchillo empieza a quitar el negro de las diferentes frutas y luego las empaca, mientras tanto Doña Maria se aleja, pues dice que ya se rebusco lo del dia, sale a la avenida y en menos de 5 minutos toma rumbo nuevamente hacia su Ciudad Bolívar, el niño va muy contento parece que encontró buena comida, minutos luego el joven sale del contenedor, su madre lo espera y van mirando que mas encuentran de paso, poco a poco fueron haciendo cada vez mas pesadas sus bolsas, de repente escucho a la señora diciéndole al joven “apúrele, tenemos que irnos ya hay que cuidar el nieto que esta solo y no se sabe que le pueda pasar” nuevamente miro el reloj, ya son las 9:54 a.m., y el resumen de la situación colombiana se resuelve en una plaza, en medio del hambre, en un ambiente terrible, la conciencia no existe para muchos y mas que todo para los dirigentes que buscan el apoyo electoral, nada mas; que desgracia e injusticia decir que somos hijos de un pueblo como el colombiano, puede ser muy bonita y apreciada por los turistas pero en sus adentros no es mas que un desierto, donde la serpiente se come el lagarto, esto lo pienso una hora mas tarde después de haber salido de Paloquemao, fue una de las visitas mas tristes que me han conmovido realmente, no entiendo porque todavía hablamos de igualdad, de derechos, de valores, de deberes y de ética social, siendo todo lo contrario.



CRONICA Nº 3
CODABAS 180/7

Hoy es un dia muy especial, después de descansar un martes festivo, por ser dia del trabajo pero donde nadie trabaja, quedo a suspensa de lo que pueda ocurrir hoy dia sábado, pues me dirijo hacia la zona comercial de Codabas, apenas siendo las 5:50 a.m., me encuentro en la carrera séptima con calle 85, me bajo en las famosas escaleras, así reconocen este lugar todas las personas que viene de La Calera o zonas aledañas, viene un bus de la empresa de transportes Usaquen S.A., en su letrero dice San Cristóbal Norte, Barrancas, Codabas, Simón Bolívar, en fin todos los destinos por los que atraviesa la ruta, le hice el pare, me recogió por la parte de atrás mas sin embargo cuando le entregue las dos monedas de $500, con mi mano derecha registre el pasaje, al conductor no le gusto y me reprocho: para que me mueve esa vaina no ve que la tengo jodida, yo sin nada mas quede contento con lo justo y no le conteste ni le dirigí ninguna palabra, al cabo de unos 25 minutos, timbre para bajarme, pues me encontraba en frente de Codabas, ya había amanecido , entre las nubes se filtran los primeros rayos de luz, me acerco al lugar, a esta hora toda la gente camina apresurada, al fondo se escucha una gran bulla de música norteña, gritos que retumban desde los últimos puestos de mercado invitan al publico a comprar, se escucha de todo, están los guayaberos, los yuqueros, los paperos, los arracacheros, los mandarineros, en fin; también suenan los chiflidos de los coteros que van entrando y saliendo con mercancía y abren el paso entre la multitud, de repente aparece un hombre viejo con una gorra deteriorada, le puse mis ojos encima, el solamente recogía la “comida” que botaban y la echaba dentro de una lona, no se sabe si para alimentar animales o a su familia pues sus características reflejaban cosas muy desagradables.
Al cabo de un rato, después de haber tomado aromática, una mujer del sitio 5C grita cautelosamente, oigan van a llevar cilantro? los coteros corren sudorosos con mucha prisa, trabajan como hormigas, cargan exageradamente mas de lo que sus cuerpos les resiste, hay personas que se cargan hasta 2 bultos de papa, mas 3 cajas. Camino en sentido norte y entre la gente y figuradamente se me graba un rostro de un compañero que se graduó de Básica Secundaria conmigo, de inmediato me acerque poco a poco, lo toque por detrás y al mirarnos los 2 quedamos sorprendidos, pues ya habían pasado 6 años que no nos veíamos, mucho menos nos saludábamos. Pero este encuentro fue volver a revivir nuestro pasado por ese bello hogar del colegio en el que estuvimos 6 años en marcha, 6 años con aspiraciones a surgir y ser un alguien en el mañana, ya hoy somos personas con afrontaciones familiares, con madurez y responsabilidad, pues Juan Carlos Triviño mi excompañero pero amigo de corazón, trabaja aquí en Codabas, esta estudiando Hoteleria y Turismo, y por casualidades de la vida trabajaba en este lugar hasta el domingo, o sea un dia mas después de la visita mía, ya que el lunes empezaba a hacer practicas en un hotel que queda por la calle 100 con carrera 15, me alegre por el y lo felicite con un fuerte abrazo, Juan Carlos lleva 4 años trabajando en Codabas, pero se siente muy cansado, dice que es un trabajo pesado y no muy bien pago, solo hace plata el dueño, los demás solo tienen derecho a subsistir, el a duras penas saco el estudio adelante, ese es el fruto de 4 años de esfuerzo, aunque vendrán mayores esfuerzos para lograr mayores cosas.
Codabas es un recinto muy bien tecnificado, moderno se puede decir que es apropiado para trabajar saludablemente, aunque han tenido muchas quejas por la contaminación que provocan, los negocios, los carros, la gente, los animales, en fin todo lo que ayude a deteriorar el lugar y el sector en general, pero hay van, son proveedores minoristas  y mayoristas de Corabastos la mayoría, aunque aquí el mercado tiene un toque mas de carestía, no se sabe si es por la ubicación de pertenecer al norte de Bogotá, o porque los arriendos también son un poco costosos, o porque son bodegas modernas, pero en definitiva si son costosos los productos que ellos manejan, Doña Clemencia jefe de Juan Carlos, tiene la bodega hace 10 años y siempre ha permanecido en ganancia, ganancias que las ha convertido en criadero de cerdos, en una finca cerca de Saboya en el departamento de Boyacá.
Mucha gente ha surgido así y les va muy bien cuando se trabaja limpiamente, legalmente y con humildad mas que todo, se recogen buenos frutos dice doña Clemencia; esa es la gente que le sirve a la gente, bueno después de haber conocido el maravilloso mundo de las legumbres y las hortalizas entre otros, me deparo para instalarme en la carrera séptima y retomar nuevamente un bus que me conduja a la avenida chile, estiro mi mano derecha para estrechar un fraternal despido de mi amigo Juan Carlos, el otro encuentro no sabemos donde pueda ocurrir, son las 11:14 a.m., y el dia surge entre la penumbra de lo que vendrá mañana para los que ya se han ido a descansar o a realizar sus cosas diferentes a Codabas.


CRONICA FINAL Nº 4

UN VIERNES EN CORABASTOS

En este mes de la Madre, 5 días después de el dia de ellas, hoy 18 de Mayo de 2007, 3:30 a.m. suena el despertador repetidas veces y recuerdo que tengo que levantarme para dirigirme hacia la plaza de mercado de corabastos, preparo un tinto para luego si bañarme y arreglarme; son las 4:10 cuando en la puerta de la casa suena la camioneta de mi tío José quien me llama para irnos, rápidamente me enjuago la boca, me hecho la bendición y prosigo el destino a seguir, mi puesto… el de siempre, en el centro de la cabina; al volante mi tío Ismael y en el otro extremo mi tío José, el cuál lleva 2 años comprando alimentos en corabastos. Mientras en mi casa mi padre duerme debajo de sus cobijas yo me encuentro aguantando un poco de frió, pues ya estoy montado en la camioneta, ya no hay nada que hacer, hay que informarnos.
Ya en camino el tráfico a esas horas de la mañana se hace suave, sin embargo los policías de carreteras ya están trabajando por la seguridad vial, un Renault 12 es a quien paran para verificar si su la movilización se encuentra al dia, nosotros pasamos por frente del reten pero no nos dicen nada y seguimos el rumbo, son las 4:35 cuando estamos en la calle 85 con carrera 7ma y suena   por la emisora amor estereo 93.9 F.M el tema de Mecano, cruz de navajas, lo escucho atentamente y me conmueve mucho esa historia de Mario y Maria, pues suele suceder repetidas veces en la vida real, muchos casos de ese tipo se han escuchado por la radio, las noticias y en la comunidad donde uno o muchos residen, 10 minutos mas tarde circulamos por la calle 45 hacia abajo, tomamos la calle 30 y Luego la avenida de las americas, con el cruce de la avenida Dagoberto Mejia o sea la misma carrera 86, estamos en la entrada principal de corabastos, el caos no se hace esperar, filas interminables de carros no dejan fluir el transito en ambos sentidos de la avenida, todos están con la euforia de estar adentro, pero no todo se puede al mismo tiempo, además los choques se producen, pues un Chevette y una camioneta Ford 350 chocan justo delante de nosotros, pues toco desviarlos por un lado y arremeternos junto con otros carros,  son las 5:15 y estamos frente al mundo del mercado, la potencia de la comida, el centro del comercio que mueve la economía enormemente en la capital de Colombia, Santafé de Bogotá D.C, luego de un tiempo esperando el turno para ingresar entramos, faltan 20 minutos para las 6:00 a.m. parqueamos frente a la bodega Nº 72, de las 81 que tiene corabastos, en la que se encuentran camiones de todas las marcas, todos los modelos, todo tipo de carga, y miles de personas a sus alrededores, vamos pasando por afuera de las bodegas, todas sus entradas están llenas de frutas que botan, fruta magullada, baja de calidad, comida en mal estado para el comercio, sin embargo la pobreza prevalece, en menos de 10 minutos que estuve observando mas o menos unas 35 personas se azotaban para escoger lo que les servia para el consumo, desde niños de 10 años hasta personas de 60 años aproximadamente, en una sola parte que estuve mirando, en definitiva son miles de personas que están con necesidades extremas.
Luego entro en una de las bodegas, de izquierda a derecha empiezo a recorrer, Don  Mario, quien vende la mejor calidad en papaya, escucha rancheras y son paisa, mi tío me hablo de él y su calidad de el producto porque hace mas de 2 años que a el le compra, la plaza esta llena de personas, muchas mujeres con carros de balineras llevan su estufa de gasolina donde preparan, café, tinto o agua aromática mas que todo, esta rutina comienza al calor de la olla, muchas conversaciones por un lado y otro pero nada que concluya lo hablado, se paga lo consumido y nos vamos para la bodega Nº 47, puesto 11, la oscuridad empieza a despertar, igual se conserva mucho cuidado al caminar, los que cargan el mercado no lo ven a uno y le pueden pegar sin culpa, se le vienen encima, el dinero se maneja seguramente, los atracos o robos son muy constantes sin importar la situación del implicado a ojos de todas las personas que se encuentran en el lugar, llegamos donde Jaime alias “el mono” un vendedor de verduras, saluda a mi tío fuertemente, grita a Sandra, señalándonos pide un tinto, hasta el momento y en menos de hora y media he tomado 3 tintos, lleva 6 años en este puesto, trabaja todos los días desde las 3:00 a.m., paga $900.000 por 2 metros cuadrados, recibe 700 a 800 mil pesos diarios, es muy poco lo que descansa realmente; son las 6:20 a.m., el frió que acechaba unas horas antes empieza a desaparecer, por lo contrario el ambiente se empieza a poner bochornoso, personas lazos o coteros como comúnmente se les conoce entran y salen continuamente, llevando cargas de mercados hacia diferentes proveedores de Corabastos, sigo recorriendo, me doy cuenta que todas las personas que trabajan allí, son muy amables, tienen buen gusto para atender a sus clientes, recochan, ofrecen tinto o aromática, negocian y no se hacen daño entre ellos en el sentido de cobrar los productos equitativamente, son hazañas de convivencia y supervivencia dentro de el mercado. 
El señor Pedro, lleva más de 15 años en el mercado del plátano, hoy el plátano amaneció un poco caro, mi tío le dice que le rebaje, que se lo deje a lo que siempre lo ha llevado, don Pedro dice no poder, pues el plátano de importación como el ecuatoriano, no ha llegado en los últimos 2 días, siendo el que ayuda a balancear el precio sobre el plátano nacional, y así sucesivamente ocurre con los productos venezolanos y chilenos, en la que se destaca mas que todo las frutas, no puede dejar en menos valor el costo del plátano, cuenta que los locales de su alrededor en menos de un año han tenido 4 dueños y a todos les ha ido mal debido a esos agresivos cambios en la subida de mercado pues no negocian para mantenerse si no para salir de mercancía y eso no es así, pues nunca resulta favorable . Son las 8:15 a.m., salimos a desayunar por que el trajín esta un poco complicado y demorado, tomamos un par de avenas con buñuelo, fumamos unos cigarros y proseguimos, pues mi tío a las 10:00 o 10:30 por tarde tiene que estar surtiendo y abriendo su tienda que queda en la vereda El Salitre, en el municipio de La Calera, o sea a las 9:15 debemos estar tomando nuevamente rumbo de retorno, seguimos la rutina y me presenta al señor Rene Blandon, un lazo o cotero de mucha confianza, es un muchacho muy conocido dentro de la plaza, lleva 12 años laborando en el mismo campo, dice que el trabajo es duro pues yo me le quito la gorra, en verdad es muy duro, su servicio vale apenas $13.000, pero mi tío le paga $20.000, por el esfuerzo, aquí no se trata de tiempo si no de trabajo pesado, porque en realidad cargando se gasta unos 45 minutos, pero suda como si fueran 5 horas, lo demuestra su cara devastada por los 100 hasta 120 kilos que carga por viaje, sumados serian un aproximado de 900 a 1000 kilos un aproximado a una tonelada en menos de una hora, pero esa es su rutina y costumbre al rebusque del centavo, así como el hay mas de 2500 coteros realizando el mismo trabajo.
Cuando mi tío José compraba su mercancía, cada uno de los proveedores le hacia entrega de un recibo, mi tío me comentaba que este sistema se realizaba para que los coteros donde se compra el producto y el vendedor le entrega un vale para que el lazo de confianza lo reclame después y lo eche en el vehiculo. Reviso el vale, la bodega, el puesto, la firma del patrón –sí, todo en orden, porque casos se han visto- afirmo en voz alta mi tío.
La verdad esta experiencia de inspección es muy valiosa para darme cuenta que hay personas que si le hallan valor propio a la vida, a la familia, a la sociedad a toda una comunidad que forja labranzas para dar de comer a muchos y recoger solo amor de patria, pues el centro de comercio Corabastos lo es todo para un gran porcentaje social es el pan de cada dia  de muchos bogotanos y de muchos colombianos.
Son las 9:20 a.m., y la Chevrolet luv 2300 ya se encuentra lista para viajar, nos despedimos y atrás queda cada una de las calles de la plaza llenas de basura, como queriendo decir algo, o mejor dicho expresando la rutina diaria de corabastos, ya muchos comerciantes a esta hora están levantando para irse hacia sus casas, pues el trabajo ya esta pasando, es el caso de dona Blanca, la señora de la entrada 12 de la bodega 68, quien vende tamales, ella ya esta levantando porque la mayoría de gente ya desayuno, además los 2500 tamales ya se agotaron y no hay nada mas que vender, ahora se va para la casa a hacer nuevamente tamales para así mismo estar al otro dia en corabastos a las 4:00 a.m., vendiendo; con grandes ojeras, molesto, sucio, cansado, un poco mal del estomago por los tintos ingeridos, me doy cuenta de que es hora de irnos. Para las 310 mil personas aproximadamente que comercian aquí esta finalizando su tarea, para otros que durmieron lo debido, hasta ahora comienza, pues son cosas que a nadie nos importa, lo importante es que las 6500 toneladas de alimentos se distribuyan. Por ultimo me despido, emprendemos rumbo hacia la avenida de las americas, hay un poco de congestión, el cielo esta nubado y las lagrimas empiezan a hacerse presente en el ambiente pues estamos en la época de invierno, el ruido de alarmas y las ambulancias no se hace esperar, los policías y las fuerzas de seguridad corren entreveradamente en busca o consigna de algo pues es el diario de un vivir bogotano. 



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